En el zoológico

Trabajé varios años en el Zoológico del Parque metropolitano, donde participé en el registro fotográfico de cada animal. Fue una época de muchas bellas situaciones. Ahora cuando miro el cerro, siempre presente desde cualquier punto de la ciudad de Santiago, recuerdo las más profundas y mágicas experiencias ahí vividas, que fueron muchas y marcaron mi vida.

Los animales son seres de otra categoría, de los que se puede aprender muchísimo. Su sabiduría es inmensa y con sólo mirarlos a los ojos, uno se puede sentir un ser inferior. Ellos no razonan, solo sienten y nosotros no sabemos mucho de eso.

Dos Chimpancés. Son animales de un impresionante parecido al ser humano. Cada gesto lo podemos reconocer como de nuestra especie.

El Toto, que es el nombre de este chimpancé que me imita, estaba recostado de espalda en la parte alta de su foso. Se veía relajado en un día sin público. Me acerqué y comencé a fotografiarlo. En un momento, al sentir el ruido de la cámara me miró y me siguió con la vista mientras hacía mi trabajo. En un momento levantó la pata izquierda, he hizo un circulo con sus dedos y me miró a través del mismo, como encuadrándome. Me estaba imitando y me sacó la foto. Fue tan impresionante que incluso aguardé ahí, esperando casi que me dijera algo.

Retrato de Monos Araña. Me dan la sensación de ser un par de Pirquineros.

El caracal es un gato grande, pero gato al fin.

Ésta es la belleza y majestuosidad del Flamenco Rosado, que esconde su cabeza entre sus alas.

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